sábado, 19 de marzo de 2016

PRESENTE VULNERABLE, FUTURO INCIERTO.

PRESENTE VULNERABLE, FUTURO INCIERTO.

Vamos a mejor, Carlos. Vamos a mejor” Me lo repito como un mantra de meditación. No quisiera perder la esperanza y traicionar mi fe en la humanidad, pero hay ocasiones en las que verdaderamente me cuestiono si los próximos años vamos a ir a mejor o no. Si el futuro venidero, irremediablemente incierto,será de avance o de retroceso.

Esta semana, durante una conversación, salió un argumento que espero no tener que utilizar con excesiva frecuencia.

  • Vamos a mejor. Toda la historia ha sido una conquista de derechos humanos y de bienestar, económico y tecnológico. Por ejemplo, el sistema de alcantarillado de los romanos que hemos heredado hasta el día de hoy.
  • Es cierto, pero no hay que confiarse. Nos pasamos la edad media tirando la mierda por la ventana.

Un ejemplo un poco más reciente que la edad media de que se puede ir hacia atrás en vez de hacia adelante es el auge de las dictaduras o el número de víctimas totales en Europa por conflictos armados durante el S.XX (Por encima de los 120 millones de personas).  [Oriente es otra historia]. Causado en parte por el incremento poblacional, y el desarrollo tecnológico, se podría afirmar que el Siglo XX ha sido el más sangriento de la historia de la humanidad.

El principio del siglo XX también supuso importantes desarrollos sociales y civiles que permitieron a los países construir democracias mayormente estables e igualitarias. Un ejemplo de este proceso es la conquista del sufragio universal a lo largo del siglo, en concreto, el sufragio femenino . El desarrollo de la ciencia y la multiplicidad de movimientos artísticos puso de manifiesto la gran velocidad a la que avanzaba el ser humano de principio del siglo XX , hablando de una manera general “a mejor”.

Entonces, ¿cómo puede ser, que el siglo de mayores avances en la historia del ser humano, haya sido también el más sangriento? ¿Cómo es posible descubrir tanto y aprender tan poco? En Europa, con solo un período de 21 años de separación se sucedieron dos Guerras Mundiales... En ese siglo XX en el que íbamos tan “a mejor” un giro socio-político, y por qué no, del destino, hizo que un principio prometedor se convertirse en una catástrofe desastrosa.

Por suerte, o por desgracia, el ser humano es resiliente. Las guerras nos ofrecen duras lecciones de las que podemos salir reforzados. Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, la necesidad y el instinto de supervivencia empujó al ser humano a evitar futuras barbaries mediante la creación de instituciones reguladoras. Algunas de las consecuencias positivas de las guerras mundiales fueron la creación de la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea. Además, a modo de manifiesto en la ONU se redactó la Declaración Universal de Derechos Humano, aunque su cumplimiento y universalidad de ésta sean más que cuestionables a día de hoy.

Sin embargo, no sé hasta que punto estas ideas esperanzadoras de un Siglo XX, que se suponía había aprendido, se están llevando a la práctica en un Siglo XXI en el que existen 14 países en el que el último año murieron más de 1.200 personas. Pero sin duda la creme de la creme son los países que están sufriendo los conflictos máscruentos de la actualidad (Siria, 55.000 fallecidos en 2015; Afghanistan, 36,000; Iraq,21.000 y los países colindantes del Lago del Chad, 21.000)



Resulta extremadamente peligroso bajar la guardia. El ser humano, visto de manera general y con perspectiva, ha ido a mejor a lo largo de la historia, ha buscado la mejora personal, la conquista de la felicidad y la construcción de una vida digna. Sin embargo, las guerras acontecidas durante los períodos de mayor desarrollo tecnológico y moral del ser humano, son un ejemplo de lo negativa que se puede volver una situación bajo ciertas condiciones socio-políticas.

Considero que la responsabilidad y la culpa recae en el individuo, en cada uno de nosotros. Por lo tanto, deberíamos hacer un chequeo ocasional de cómo nos estamos comportando como especie... ¿Vamos a mejor? ¿O solo decimos hacerlo?

Es comprensible que la sociedad global, al igual que cualquiera de nosotros tenga rachas mejores y peores a lo largo de su vida en las que posponga el ejercicio, se coma peor, o se esté menos comprometido con su trabajo. Sin embargo, es un indicativo de las personas, al igual que las sociedad, inteligentes, el perseguir una mejora constantes, y el detectar de manera rápida y eficaz la existencia de estas “malas rachas” para poder intervenir sobre ellas antes de que las consecuencias se conviertan en catastróficas de nuevo.

Considero que este post tiene la función de concienciar al lector sobre la necesidad de continuar avanzando en la conquista de derechos y libertades humanas, y no confiarse por haber alcanzado un nivel de bienestar económico más que cuestionable. Para finalizar, recordar que a lo largo de la historia se ha demostrado que los avances obtenidos si se caracterizan por algo es por su inesperada vulnerabilidad. 


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