miércoles, 23 de marzo de 2016

Apaciguando la sed espiritual

Dedicado a todos aquellos que me dan el placer de discutir sobre creencias y religiones.

Alguna vez has tenido sed, ¿no? Es normal tener sed. Todos tenemos sed antes o después. ¿Quién no?


Y es que el ser humano está programado para tener sed cuando su organismo necesita agua. La sed es solo un indicador fisiológico, una llamada del cuerpo para el cuerpo, para ponerse a buscar agua hasta conseguirla. Y es así de sencillo, que una vez el cuerpo bebe agua, se apacigua la sed.

Yo creo que hasta aquí todos estamos de acuerdo, y muy pocos me discutirán la argumentación.

La ventaja y los avances de las sociedades y culturas nos han ofrecido ir más allá de la sencillez del agua, habiendo desarrollado bebidas de todas clases. Cerveza, vino, leche, zumos, bebidas gaseosas...
Me centraré en las bebidas gaseosas, pues creo que son bebidas más artificiales que la cerveza, el vino, la leche o el zumo, que al fin y al cabo, son derivados directos de un producto natural. Sin embargo, las bebidas gaseosas vienen a ser agua carbonatada (con óxido de carbono) y aditivos (azúcares y demás.

Existen multiplicidad de bebidas gaseosas dependiendo del contenido en CO2, la cantidad de azúcar y la mezcla de aditivos que lleven. De la misma manera existen multiplicidad de religiones, dependiendo de la naturaleza de las divinidades, las creencias fundamentales y los ritos que se hayan establecido.
No dudaremos que el motivo fundamental de estas bebidas es saciar la sed, al igual que el motivo fundamental de las religiones es saciar la “sed espiritual”.

Con “sed espiritual” me refiero a la necesidad de explicar nuestras experiencias subjetivas trascendentales no verbalizables (lo que no sentimos y que no se puede explicar), generar un conjunto de normas morales para garantizar la convivencia (lo que está bien y lo que está mal), organizar los ritos que marcan los hitos evolutivos de las personas (cambios de etapa en la vida) y encontrar un significado a una vida orgánica consciente y delimitada (seres vivos que saben que van a morir).

Por lo tanto, para apaciguar esta sed espiritual, los seres humanos han tenido la necesidad de encontrar el agua, o de inventar líquidos artificiales, religiones, que cumpliesen esta función. Como ocurre con las bebidas gaseosas, todas las religiones tienen un componente fundamental: lo divino, lo inexplicable, lo incognoscible racionalmente. Este agua es el que nos permite calmar nuestra sed.
Gracias a lo divino somos capaz de dar un nombre y una explicación a lo que sentimos y no sabemos explicar. Gracias a lo inexplicable las verdades sobre el bien y el mal nos son reveladas, aunque no sepas argumentar porqué o cómo. Y nuestro lugar y actuación en el universo adquiere un significado cuando somos capaces de sentir lo que no podemos conocer a través de la racionalidad.

Dependiendo del contexto social, geográfico,histórico y cultural diferentes culturas han inventado diferentes bebidas gaseosas, religiones, acorde a sus gustos y necesidades. Con lo cual, se ha generado un amplio espectro de creencias y religiones acerca de estas experiencias incognoscibles. Sin embargo, la ingesta de unas bebidas u otras, la creencia en unas religiones u otras ha estado condicionada al lugar de nacimiento de los sujetos. En otras palabras, creemos lo que cree la sociedad en la que nacemos. Bebemos lo que beben los de nuestro alrededor.

Comprendo que el sabor y los colores de las diferentes bebidas ofrecen un amplio rango de alternativas a las personas sedientas. Sin embargo, esta libertad se encuentra excesivamente condicionada por el lugar de nacimiento de los individuos, puesto que es la sociedad en la que nacen la que va a determinar en la mayoría de los casos la bebida escogida por dicha persona. Por lo tanto un indio nativo norteamericano creerá en el Espíritu de la Montaña Nevada, un azteca en Quetzalcóatl, y un Indio en Vishnu. Los argumentos sobre la multiplicidad de elecciones y las conversiones religiosas son muy sugerentes en nuestra sociedad globalizada de Internet, pero habrá que plantearse cuántos católicos había en Sudamérica cuando Colón pisó por primera vez las Indias.

Por fortuna o por desgracia, a lo largo de mi vida he desarrollado un potente espíritu crítico que, combinado con una mente abierta, me permite analizar la situación con distancia (epojé), pero con curiosidad.

A lo largo de mi vida, he sido principalmente ateo o agnóstico. En la actualidad reconozco la existencia del espíritu o alma (los nombres son los de menos). Desde hace unos cinco años, me impactaban los logros de los monjes Shaolin (aquí con un taladro en el cuello) y Budistas (aquí participando en una investigación científica), y hace un par de años el Daodejing se introdujo en mi vida. Desde entonces, he apreciado mucho más mi vida espiritual, pero desde un punto de vista mucho más neutral y humano, menos divino, alejado de misterios inexplicables.
No quiero alargar la longitud del post, así que en futuras publicaciones me centraré sobre posibles efectos perjudiciales de las creencias, (aquí larelación existente entre los índices de riqueza y el número decreyentes del país), o la posibilidad de desarrollar una espiritualidad más humana y saludable con el planeta. 

En la actualidad, abogo por la re-focalización de los esfuerzos científicos en este campo tan inexplorado del espíritu. Creo que la activación de nuestro sistema espiritual podría ser la solución de un gran número de problemas locales, si no globales, tanto intrapersonales como interpersonales. Algo así como la re-conexión con el alma antes de que llegue el apocalipsis. Aquí un ejemplo de lo que cualquiera con el entrenamiento adecuado puede conseguir con su cuerpo, su mente, y su espíritu.


Y con un poco de ciencia que explique lo que sucede.


Apoyándome en lo que promulgo, debería ser un poco más como el agua de los daóista, y pelear menos. (Water is beneficient to all things but does not contend). Hago lo que puedo, y solo me asaltan sedientas preguntas y reflexiones que intentaré explicarme en el futuro:

Sabiendo que el azúcar provoca diabetes a largo plazo, ¿por qué no bebemos simplemente agua, si lo que tenemos es una sed sana y natural?

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